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Las Carmelitanas del Niño Jesús

Quienes somos?

El Convento de las Carmelitanas del Niño Jesús fue establecido en Sosnowiec, en el año 1921 por el padre Anzelm Gądek, carmelita descalzo y la madre Teresa Kierocińska (han empezado los procesos de beatificación de nuestros fundadores). Pertenecemos a la familia carmelitana, uniendo la oración con el apostolado. El cielo y la tierra. La conyemplación y las obras del amor. Nuestro convento debe unir el uno con el otro. El apostolado tiene que surgir de la oración y a la vez conducir hacia ella. Las palabras de Santa Teresa del Niño Jesús "Mi cielo será hacer bien en la tierra", son el lema de nuestro convento. Hoy el convento cuenta con más de 500 hermanas en 56 casas. Es internacional: nuestras hermanas provienen de Polonia, República Checa, Eslovaquia, Bielorrusia, Letonia, Ucrania, Burundi, Ruanda y Zairo.

Cómo vivimos y que queremos compartir con los otros?

El Carmel del Niño Jesús fue creado para difundir en la sociedad el espíritu de la infancia del Dios respaldado por la espiritualidad carmelitana. La oración, contemplaciuón y mortificación, el silencio y la soledad combinados con la humildad, simplicidad, sinceridad y alegría por el hecho de que todos somos niños del Dios-Padre que nos quiere. Así se puede presentar en lo más corto como queremos vivir. Queremos enseñar la oración y mortificación en el espíritu de la Santa Iglesia y de la Orden Carmelitana sobre todo a través de nuestras vidas y entre los que nos fueron confiados. Nuestro cuidado son también vocaciones sacerdotales y de misiones – con nuestras oraciones, penitencia y ofrendas d las acciones de la vida común llamamos al. Señor de la cosecha que envíe cada vez nuevos trabajadores para su cosecha. Seguimos el ejemplo del Niño Jesús, quien fue Hijo del Padre tanto en la cuna, como en la Cruz y sigue siéndolo en la Eucaristia. Frente a Dios intentamos ser como niños – confiados, fiandonos de Él por completo, cada día menores y seguros de Su amor para todos. De modo especial invitamos a nuestra vida espiritual a Nuestra Señora, a San José, al profeta Elias y a los santos del Carmel – a Santa Teresa del Niño Jesús y a San Juan de la Cruz. Ellos nos enseñan como amar a Dios y al projimo; como en silencio escuchar la Palabra de Dios y como pregonarla después de los tejados; como vivir, para que el afán del Reino de Dios siga aumentando en nosotras el deseo de salvar a las almas. Nuestra Patrona, Amiga, Profesora es Santa Teresa del Niño Jesús y su "pequeño camino" es nuestro camino. En sus escrituras encontramos las indicaciones como seguirlo para no perderse. Como llevamos el Escapulario Santo estamos también obligadas a seguir las virtudes y difundir el honor de la Santísima Virgen María, vivir siguiendo su ejemplo, en una relación estrecha con Ella.

Cómo servimos a la Iglesia?

Siguiendo la misión de la Iglesia, nos ocupamos de la tarea de evangelisación, sobre todo entre los pobres; tanto en Polona, como fuera, también en los terrenos de las misiones. Ayudamos en el sacerdocio como catequistas, organistas, sacristanas, cuidando de los enfermos, dirigiendo las guarderías, orfanatos, casas del retiro, días de recogida, grupos de oración, coros, scolas de jóvenes y niños. Bajo nuestra protección funcionan en las parroquias las Hermandades del Niño Jesús, cuyo fin es acostumbrar a los niños a la oración y a rendir el honor al Niño Jesús. Nuestras hermanas trabajan también en las misiones en Burundi, Ruanda y Camerún (Africa) y en Letonia, Bielorrusia, Ucrania, República Checa, Eslovaquia, Francia, Austria y Roma.

Cómo vivimos?

La formación principal en nuestro Convento dura 8 años - la candidatura, el postulato, el noviciado, 5 años de votos temporales y al final votos eternos. Hacemos votos de castidad, pobreza y obediencia a Dios. Expresamos la voluntad de sacrificarse totalmente al. Dios y a seguir al Niño Jesús en su camino de la niñez espiritual. Queremos así aspirar al amor perfecto. Cada día está dividido en: 1. la oración común: participamos en la Eucaristia, rezamos la Liturgía de las Horas (el breviario), el rosario, una hora al día practicamos la oración silenciosa. 2. El trabajo con las ocupaciones regulares en casa y en el apostolato externo. 3. El descanso en la estancia en la comunidad y en la soledad, para recobrar las fuerzas espirituales y físicas para seguir sirviendo al Dios. Intentamos cultivar el ambiente del recogimiento y silencio en nuestras casas para que sean oasis para las hermanas que vuelven del apostolado y para todos aquellos que quieran encontrarse allí con Dios.